“Buen Aniversario”
La boda se realizó una tarde calurosa.
Habían esperado casi un año por los documentos necesarios. Fue un 4 de septiembre de 1980, pero no recuerdan qué día de la semana. No hubo invitaciones, ni invitados. Sólo dos testigos para la ceremonia: un matrimonio amigo.
El único lugar donde se podían casar sin reservar previamente era en los altos de un garage frente al Puerto de la Habana. La novia se puso un pantalón azul y una blusa estampada del mismo color que sigue siendo su favorito, aunque últimamente el color negro predomine en su vestuario. El novio se puso un pantalón negro y una camisa que pasó al olvido.
No hubo fotos, casi nadie tenía cámaras, sólo algunos profesionales y era casi un lujo. Tampoco hubo luna de miel, ni la bendición de un pastor.
Cuando salieron de allí fueron a celebrar a un restaurant con el matrimonio y después regresaron al cuartico de madera a hacer el amor. En la tarde visitaron a la familia que al recibir la noticia se llenaron de alegría.
Aún no han podido celebrar su luna de miel, pero han tenido muchas bendiciones en su matrimonio a la par de todas las dificultades que toda unión conlleva: adaptación, malas rachas económicas, enfermedades, incomprensiones, despidos laborales, noches de espera por largas jornadas de trabajo sin paga adicional, sólo a cambio de llegar sano y salvo a casa y con el placer de servir … y tantas cosas más al cabo de 28 años.
Han constituido una familia cristiana, han tratado de obedecer y servir al Señor de la mejor manera. Sobre todo, agradarle con su forma de vivir como testimonio a los que han de venir después. Es la única herencia que dejarán, pero la mejor.
Hoy, no saldrán a celebrar este aniversario como un ritual que no puede romperse, porque han aprendido que lo más importante es saber que el otro lo está esperando. Celebrar es también disfrutar lo cotidiano, adorar juntos al Señor, conversar, reír juntos, cocinar, etc.
¡Claro! Si se puede… celebrarán la luna de miel un día de estos.
“No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” Mateo 6:19-21
Esta muy bonito y lo mas importante un caso de la vida real.
y de esa unión salí yo! el Yuyín… jeje
Yo gane un hermano mayor, algo que siempre desee y mis hijos un tio muy especial. Como dice mi nieta:Gracias, Senor!