Buenas Noticias

Desde hace meses comenzaron las malas noticias. Primero lejanas y ajenas a nosotros, después se fueron acercando más hasta que se convirtieron en problemas para familiares allegados: desempleo, pérdida de bienes, viviendas y hasta de vidas a causa de la violencia causando estragos en nuestra sociedad sin distinguir grupo étnico, religión o lugar de residencia.

En un país donde tanto la televisión, como la prensa escrita, el internet, etc. repite lo malo que acontece a nuestro alrededor, busco sin encontrar un periodista capaz de dar una buena noticia o de esperanza, pero parece una tarea imposible. Ni los consejeros son muy optimistas en estos días.

Pero el Señor siempre tiene buenas noticias. Preparándonos para celebrar el nacimiento de Jesucristo, al leer los Evangelios de Mateo y Lucas, vemos que los encuentros del sacerdote Zacarías, María y José  con el ángel Gabriel tuvieron una buena dosis de temor y fueron calmados por estas palabras: “No temas”

Los retos que enfrentamos pueden ser atemorizantes para nuestra naturaleza humana, pero la santidad, el poder y el amor del Señor son suficientes para darnos nuevas fuerzas.

Si en estos días las malas noticias tocan a tu puerta, puedes recordar las palabras del ángel: “No temas”. Los personajes de la primera navidad confiaron, enfrentaron los retos que les tocó vivir, asumieron la actitud correcta ante cada dificultad y cumplieron el rol que les tocaba en el plan divino.

Tú y yo llegamos a este maravilloso país con muchas experiencias vividas que nos prepararon para cualquier situación por difícil que parezca y el Señor nos ha traído aquí por propósitos eternos.  Al ver las bellas postales de Navidad, vayamos a la realidad: el niño Dios rodeado de animales en un lugar inhóspito, con un cielo iluminado con un coro espectacular para un grupo de pastores que aparentemente eran los únicos preparados para dar la bienvenida al Príncipe de Paz.

Sin pensar demasiado en regalos terrenales,  pensemos en esta Navidad en el regalo perfecto de Amor: Emmanuel, Dios entre nosotros y compartamos este regalo de esperanza con aquellos que no lo tienen.

“Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador…

Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; santo es su nombre, y su misericordia es de generación en generación a los que le temen”. Lucas 1: 46-47, 49-50

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2 comentarios

  1. el Yuyi dijo

    Muy bueno

  2. maria dijo

    magnifico!!!

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