Cambios

Cambio es una palabra que a veces me sobrecoge. A diferencia de muchos, me gustaba cierta rutina, porque implicaba lo amado. Las buenas rutinas  se convierten en momentos especiales cuando no las podemos experimentar nuevamente.
A veces una pausa se apodera de mí y tal parece que no puedo continuar. Las noches se hacen muy largas y las lágrimas no quieren deternerse.
La llegada del amanecer me da nuevas fuerza y una paz que va por encima de mi propio entendimiento. Debe ser porque  cada amanecer  me recuerda que la misericordia de Dios ha sido renovada y que su mano está extendida hacia mí para ayudarme a continuar. Y trato de intentarlo nuevamente.

He aprendido en este tiempo a recordar lo que debo y olvidar lo que no debo hacer un recuerdo recurrente y dañino. Muchas veces no hay que buscar un enemigo externo sino desterrar de nosotros todo aquello que atenta contra una buena memoria. Dios siempre nos recuerda su amor a través de las promesas, pero es necesario saberlas para poder acogernos a ellas.
“Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre. ” Salmo 16:11

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2 comentarios

  1. Miguel dijo

    Eres la mayor expesion del amor puro Dios te bendiga y te proyeja. Nada de nagda nacida de ti es amor

  2. Miguel dijo

    Siempre seras mi alma produnda y el mejor regalo de Dios

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