Cuando el cielo parece de piedra

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“No se comunicó con alguien que lo ayudara…”

“No tenían que terminar así, eso estuvo mal…”

“Hoy nos hablará un experto para que usted trate de estar calmado ante situaciones de crisis.”

Son las frases que acompañan la noticia de la tragedia ocurrida en Los Angeles,  un hombre y su esposa perdieron sus empleos y ante una crisis económica muy fuerte,  él envió un fax a una estación de televisión donde decía “Estar descorazonado y no encontrar una salida razonable”,  finalizando con la vida de sus hijos,  su esposa y la suya. La noticia ha sacudido al país con la foto de esta  familia en un feliz momento, pero las sonrisas se rasgaron y partieron a la eternidad, cuando los pensamientos se turbaron y fueron víctimas de un enemigo más fuerte que la hipoteca, las deudas de tarjetas de crédito y el desempleo: la desesperanza.

Desde hace muchísimos años, hay días en que el cielo parece de piedra y  leyendo la Biblia encontramos cómo los escritores, a veces en estados de depresión profunda expresaron su angustia:

“Tan colmado estoy de calamidades que mi vida está al borde del sepulcro.

Me has quitado a todos mis amigos y ante ellos me has hecho aborrecible.

Me has enviado teribles sufrimientos y ya no puedo más.” Salmo 88:3, 8a, 15b (NVI)

Pero a pesar de su desesperación, algunas cosas quedaban claras para él:

“Yo,  Señor, te invoco cada día, y hacia ti extiendo las manos ¿Acaso entre los muertos realizas maravillas? ¿Pueden los muertos levartarse a darte gracias? Salmo 88:9b-10 (NVI)

Aunque estaba tocando fondo, definitivamente la muerte no era una posibilidad,  porque esperaba en un futuro dar gracias y testificar del amor y fidelidad del Señor.

Yo no sé cómo está tu día o tu semana pero todavía queda un lugar donde exponer nuestra queja y buscar ayuda, cuando todo en la tierra falla. Y de hecho está funcionando para muchas familias que están pasando por situaciones similares a esta familia que ya no nos acompañará más. ¿La diferencia? Ellos tomaron otras decisiones y sus hijos las están tomando de ejemplo para cuando les toque a ellos vivir sus propias experiencias.

“A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda?

Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra.” Salmo 121:1-2 (NVI)

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1 comentario

  1. yudith dijo

    Ese era el salmo preferido de mima y el mio tambien.
    En medio de las dificultades el refugio es solo el Senor pero la preparacion viene desde mucho atras que ya tenemos el problema, por eso no podemos descuidar nuestra relacion con Dios diario.

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