Jugando a las casitas

Como todas las niñas, mi amiguita y yo preparábamos el patio con lo necesario para jugar a las casitas,o éramos madrecitas improvisadas llevando nuestras muñecas al doctor muy bien arropadas aunque hubiera un sol que rajara las piedras. A veces algún amiguito accedía a ser el papá por un rato cargando el bolso. No sabíamos que el sentimiento maternal amanecía en nuestras vidas.
Cuando dejé lo que era de niña, siempre supe que era tarea de dos, no solamente para sostenerlo, para tener apoyo cuando se enfermaba o para tomar decisiones en la medida que mi hijo crecía y los retos eran mayores. Mi hijo necesitaba un padre y ha sido lo mejor para los seis, ya que somos una familia extendida.
Pero hace tiempo las mujeres decidieron hacer producciones independientes; hasta cierto punto utilizan a los hombres como sementales porque quieren ser madres a cualquier precio. Hoy es noticia cómo una mujer se puso de acuerdo con la ciencia para ver su sueño hecho realidad, pero los cálculos erraron siendo ahora madre de catorce niños y todo parece indicar que enfrenta más un problema que una temporada de felicidad.
A mi colega le esperan tiempos difíciles, sostenerlos será todo un reto a pesar de su valentía, pero sobre todo si a alguno de sus hijos se le ocurre decirle un día que necesita un papá…
Dios en su perfección le proveyó a Jesús de un padre terrenal que veló por él, apoyó a María y hasta lo instruyó en el oficio de carpintero. La postal del nacimiento sería incompleta sin la presencia de José.
“… un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.” Mateo 2:13 (NVI)
muy bueno y verdadero,yo creo que le salio el tiro por la culata a esa colega he!
Yo recuerdo cuando era nina, tenia una prima-hermana, a la que yo llamaba”mi hermana”, era hija unica en ese tiempo.
Cuando iba a su casa
jugaba a “las casitas”Primero preparaba toda la casa, con cajitas haciamos muebles y nunca podia faltar el florero, que era un carretel de hilos vacio con cualquier “no me olvides” o “vicaria”
flores que no faltaban en cualquier casa en Cuba. Cuando todo estaba listo, se nos quitaban las ganas de jugar o nos disgutabamos por cualquier cosa.
Pienso que hoy sucede igual, todo se queda en los preparativos materiales, los morales, espirituales o sentimentales, se quedan fuera y se acabo el juego, sin empezar, porque todo era eso un simple juego a las casitas.
hola como estas muy bueno