Nuestros héroes

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Todas las semanas saltan algunas personas del anonimato a la noticia convirtiéndose en personas célebres, aunque no siempre porque sus obras sean buenas. Por lo general sobresale lo extravangante y sobre todo la maldad. Qué bueno que no siempre es así:

Como el caso de Irena Sendler, heroína polaca que durante la II Guerra Mundial puso en peligro su vida para salvar del Holocausto a 2500 niños judíos. Su historia fue descubierta y dada a conocer por unos estudiantes norteamericanos por lo que fue propuesta como Premio Nobel de la Paz.

También el caso del piloto del vuelo US Airways que cayó en las heladas aguas del Río Hudson de Nueva York y magistralmente acuatizó ante la emergencia salvando la vida de los 155 pasajeros que llevaba a bordo. En un acto público el alcalde  le  ha entregado al héroe las llaves de la ciudad como reconocimiento.

Los héroes pagan un costo, como las torturas que sufrió Irena para no delatar el paradero de los niños que se salvaron… o cumplen sus deberes cotidianos, como este piloto de cuarenta años de experiencia. Muchos pasan inadvertidos como los que ayudaron con su rapidez y destreza al ayudar en el rescate del avión.

Y qué decir de los que han sido despedidos de sus empleos y cada día buscan nuevamente cómo volver a empezar. O los inmigrantes que después de contribuir honradamente por tantos años en este país, viven en la oscuridad esperando leyes más justas del nuevo gabinete,  o los padres que se esfuerzan por levantar una familia con mucho sacrificio y buen ejemplo por sólo mencionar algunos…

Tome aliento por algunos minutos y ante cada mala noticia busque una buena. Ante cada asesinato o asalto, busque una buena acción y le aseguro que la encontrará.

Pero recuerde: la heroicidad va acompañada de una gran dosis de humildad, todo depende quién o qué nos motiva y serán otros los que harán públicas las obras para que el mundo sepa, imite y quizás… reciba un justo homenaje.

Por eso no dudo que alguno que lea estas líneas sea también un héroe anónimo y para que las buenas obras continúen, el Señor en Su Palabra nos anima:
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Gálatas 6:9

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