Pasarela
Nuevamente llegan a Cuba de visita Jefes de Estado, convirtiéndose en uno de esos paquetes turísticos de oferta o una pasarela donde todos quieren desfilar. Escépticos o acalorados, los cubanos del exilio opinan. Jocosamente uno ha sugerido que están previendo no tener que invitarlos después a los funerales.
Aprecio la reacción digna de ciudadanos que no han aprobado la visita de sus presidentes, sus declaraciones y hasta condecoraciones que han llevado. Porque los sensatos no se suben a la caravana que regresan de batallas indignas, ni se suman a las filas de los saqueadores, ni defienden los argumentos de los farsantes. Tal pareciera que no hemos podido demostrarle al mundo los crímenes, ofensas y calumnias que ha cometido el gobierno cubano contra su propio pueblo y la democracia de otros países.
Creo en un Dios todopoderoso, capaz de revertir lo malo en bueno cuando es lo primero en nuestras vidas, pero considero que malograron nuestros proyectos personales de familia y de nuestros hijos, en su empeño por destruir la célula más importante de la sociedad, al punto que hoy no nos hemos puesto de acuerdo si es justo visitar a nuestros familiares o si ellos deben derrocar al régimen para merecer nuestra presencia. Y aunque pongan y quiten leyes, son los cubanos los que de una vez y por todas deben asumir esta responsabilidad.
Podremos vencer así el mal con el bien, de otra manera seguirán destruyendo nuestra patria y será por nuestra propia decisión.
“Hasta donde dependa de ustedes, hagan cuanto puedan por vivir en paz con todos… No te dejes vencer por el mal. Al contrario, vence con el bien, el mal.” Romanos 12:18, 21
Asi mismo es. Muy bueno.