Señales del tránsito
Según las reglas del tránsito, en muchos lugares de la ciudad, hay partes en las que se permite doblar en “U”.
Pienso que se debe a que cualquier chofer puede haberse pasado del lugar adonde se dirige o queda precisamente del lado contrario de la senda por donde transita.
Si son precavidos, han consultado previamente algún tipo de mapa. Él les indicará dónde deben arrimarse para hacer la doblada perfecta, porque de otra manera, se verán obligados a avanzar tramos obsoletos que son tiempo perdido.
Hay sendas que no lo permiten. Y el chofer debe permanecer por la senda que va y a la velocidad establecida. Su destino es más previsible. No por eso menos halagador…
En la vida sucede muchas veces lo mismo que en las calles de la ciudad.
Algunos están en una etapa en que aún pueden doblar en “U”. Su oportunidad queda precisamente del lado contrario de la senda, se dan cuenta a tiempo y se arriman al lugar desde donde pueden dar el giro necesario que los incorpore a nuevas sendas. Para los que debemos seguir por las más convencionales, nos alegran esas señales liberadoras para aquellos que tienen oportunidades y tiempo.
Si son sabios, han debido consultar primero al Creador. No es sólo cuestión de superación, avance o desarrollo. Es también saber si en ese lugar Él está obrando y su presencia contribuirá al propósito divino.
Mientras avanzo por mi senda, veo a un joven que dobla en “U”. Quisiera bajar el cristal de mi ventanilla y saludarlo con la mano, desearle lo mejor… pero la prudencia me indica que lo siga con mi mirada mientras me alejo de él más y más…
Sólo lo alcanzo a través de la oración que como dos brazos lo elevan a diario ante el trono de la gracia y lo devuelven al Padre celestial para que lo guíe y proteja.
Si usted tiene hijos que ya alcanzaron la independencia pero aún sigue con ellos en el regazo, le aconsejo que haga lo mismo, porque es una carga muy pesada para nuestros hombros y acompáñeme en mis oraciones.
“No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad”. 2a. Juan 4